martes, 3 de noviembre de 2009

Manuel Lezaeta Acharan

Manuel Lezaeta Acharan
Descubridor de la Doctrina Térmica
Chileno (1881-1959)


Su historia...

Nació el 17 de junio de 1881, hijo de Eleazar Lezaeta Roldan y Mercedes Acharan Adriazola, uno mas de 15 hermanos.
Cuando era joven estudio en los padres Franceses y como pasatiempo favorito practicaba la caza.
Las costumbres de la época en Santiago no solamente era reunirse en grandes salones, sino también el buen comer. A través de su madre, proveniente de Valdivia, aprendió el arte culinario de la región, quien se transformo en un verdadero “gurmet” de las comidas valdivianas; perniles, los causeos, los arrollados y las demás comidas típicas chilenas. Así se explica que enfermara del estomago a temprana edad.
Recién egresado del colegio, ingreso a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile.
A sus dolencias al estomago, se sumaron manifestaciones catalogadas para su época como “enfermedades sociales”, las que le impidieron continuar sus estudios. Comenzó a realizarse diversos exámenes clínicos, radiografías y a practicar tratamientos médicos a base de mercurio. Hasta oír el resultado final; Sífilis y Gonorrea, sin remedio.
Fue tratado durante largos años por diversos profesores y especialistas, pero todo en vano. –Dice- me di por vencido en el empeño de librarme de mis males, que me hacían intolerable la vida y me resigne a morir a corto plazo.
Un día –cuenta- en que huyendo de si mismo, había ido a un balneario del sur, se cruzo en el pasillo de salida de la residencial, con un sacerdote capuchino, quien al verlo lo intercepto con su bastón para esperarle: -“Has venido a verme” y sin esperar respuesta, agrega:-“Anda a mi consulta, porque si no te pones en tratamiento, te vas a morir muy luego”
Bajo en seguida su bastón dejando el paso largo y se alejo.
Lezaeta se pregunto; ¿Quién era, que con tal solo verlo había adivinado su tragedia?, ¿acaso podía haber algún otro medico famoso que no hubiera consultado antes? Los fracasos con los remedios y las medicinas lo habían vuelto escéptico.
Resulto ser el Padre Tadeo de Visent, famoso ya por las curas de agua fría.
Lo visito, aunque con el prejuicio y orgullo de un estudiante de medicina que se rebelaba ante la posibilidad de aceptar opiniones de un “profano curandero”, y no de un medico, pero necesitaba la salud, viniera de donde viniera.
El Padre le dio la buena nueva de que sanaría, siempre, que se sometiera con constancia a su tratamiento. Consistía este en caminar al alba descalzo sobre el roció, ascender en seguida los cerros, para volver luego a entregarse de lleno a la practica de los chorros de agua fría, los paquetes húmedos y los baños a vapor.
Con los remedios y los medicamentos específicos, habían desaparecido los síntomas de su enfermedad; de su piel, la roseola; de su garganta, las placas y de sus órganos genitales los flujos y los chancros; pero su inapetencia, el insomnio, el estado depresivo y la alteración nerviosa habían llegado a tal extremo que sentía que cada noche era la ultima.
No solo los tratamientos del Padre Tadeo fueron distintos, también los resultados. Con las primeras aplicaciones de agua fría, se sintió mejor, concilio el sueño y recupero el apetito. Eso fue alentador, pero no lo fue el recrudecimiento de sus síntomas agudos. Alarmado volvió a consultar al Padre, le dijo; “me estoy pudriendo.” La respuesta del padre lo dejo alarmado, “muy bueno, la naturaleza esta expulsado de tu cuerpo las impurezas que habían en tu sangre” y ante la sorpresa, le dijo” persiste, ten constancia.”
No había dudas de que se enfrentaba con un criterio y método totalmente opuesto al conocido por la Escuela de Medicina, ya había empezado y debía practicar hasta sus últimas consecuencias todas las instrucciones del Padre, por disparatadas que a veces le pareciesen. El resultado fue óptimo. Sus fuerzas renacieron y el alma volvió al cuerpo.
A medida que sanaba, creció su admiración por el Padre Tadeo y por el método de cura natural, que lentamente le devolvía su salud. Primero, actuó como un autómata, actuando por fe, pero, después de su mejoría, ansió mayores conocimientos, necesito averiguar si estaba frente a un milagro o todo obedecía a leyes para el desconocidas.
Trato aprender de el Padre, para eso lo siguió por mas de nueve años, ha quien continuamente lo abrumaba con preguntas; ¿Por qué esto?, o ¿Cómo se explica esto otro?, colmando muchas veces su paciencia, contestaba; “yo lo se y tu te callas.”
Ante muchas preguntas sin respuesta, se dio cuenta, que el Padre no conocía las causas de algunos trastornos, ni los efectos de algunas aplicaciones y que carecía de la filosofía suficiente para explicar los fenómenos tocantes a la salud y a la enfermedad.
Sin embargo las enseñanzas del Padre Tadeo, habían significado para el toda una revelación que trajo nueva luz a su mente y bien estar a su cuerpo enfermo. Lezaeta, se propuso avanzar, y avanzo por los senderos de la naturaleza, cada día una nueva experiencia y cada experiencia una nueva enseñanza.



El filosofo y sus ideas...

Manuel Lezaeta se recibió de abogado el año1904, no tardo para desempañarse como profesor en el Instituto de Humanidades en los ramos de historia y castellano. Demostró poseer un buen y profundo sentido de la didáctica.
Las verdades que fue descubriendo sobre salud las comenzó a repetir en conversaciones privadas, después, comenzó a realizar conferencias y publicar libros.
Había fenómenos relacionados con su curación que el Padre Tadeo nunca pudo explicar, no existía una noción clara de las causas de la salud y de la enfermedad. Dio comienzo entonces, a la tarea de resumir todas sus experiencias, acumular el mayor número de antecedentes a su alcance y estudiar a los más connotados médicos y maestros del naturismo universal.
En todos los maestros, algunos de ellos aquí antes mencionados, encontró estudios profundos de la naturaleza, convicciones sinceras sobre las ventajas de la vida natural, argumentos irreprochables a favor de una alimentación sana, experiencias con un gran valor para el uso adecuado de los agentes vitales, pero en ninguno de ellos una explicación exacta, una concepción integral de las leyes que determinan la salud y de las causas que provocan su perdida.
Manuel Lezaeta en su información filosófica pudo llegar dicha concepción integral, a la síntesis, y enunciar primero la Doctrina Térmica de Salud y luego mantenerla, difundirla y defenderla.
Anuncio su síntesis tan buscada, en la obra “La Medicina al Alcance de Todos”, que representa la gran suma de los conocimientos útiles de las leyes que rigen la vida en salud.
Con un buen poder de síntesis, Lezaeta ordeno en dicha doctrina todos los conocimientos sobre salud dispersos en las obras de los autores ya citados y preciso el nexo que los unifica en sus postulados, los justifica en sus apelaciones y los explica en sus éxitos.

Algunas de sus ideas...

• La Doctrina Térmica saca el problema de la salud del trillado campo de la patología y de la terapéutica y lo coloca en el de las temperaturas
• La salud del hombre depende de su lucha contra el calor interior de su cuerpo
• El hombre es el único ser de la creación que vive enfermo, porque afiebra sus entrañas con la cocina y afemina su piel con la ropa y los abrigos
• En la naturaleza no existen los nombres, sino los fenómenos
• La sabiduría se encuentra en la naturaleza, no en los laboratorios
• El hombre es parte integrante de la naturaleza
• El primer agente curativo, es la voluntad del enfermo
• Hoy el hombre no muere, interrumpe su vida
• El agua fría da la vida, el agua caliente provoca dolores
• Puede haber remedios contra toda clase de enfermedades, menos para tener salud
• El arte de curar, es el arte de desinflar
• La salud es estado de normalidad funcional del organismo
• Existe una unidad de la salud
• La digestión es factor fundamental de la salud
• Enfermamos por desequilibrio térmico del cuerpo
• La enfermedad es de origen funcional y no microbiana

Su doctrina y algunos principios de su método de salud...

Manuel Lezaeta se inicio en la dura escuela de la observación y experiencia propia,
En Hipócrates encontró los primeros principios fundamentales” no hay enfermedades sino enfermos” y “la naturaleza es la que cura.” De Priessnitz, Kneipp, Padre Tadeo y Rikli aprendió a valorizar la importancia de la piel y de sus funciones y a combatir su inactividad y debilitamiento con el frío del agua o el aire para obtener reacción de calor necesario para su normal funcionamiento.
Por Kuhne y Just comprendió que no hay persona sana con mala digestión, ni persona enferma con buena digestión; que la principal causa de la alteración en el proceso digestivo es la “fiebre interna” y que los medios eficaces para combatirla son la alimentación natural, el baño de asiento con fricción, el baño vital y la aplicación de barro al vientre.
Con la doctrina térmica unifico, completo y sintetizo los principios, postulados y enseñanzas obtenidos a través de generaciones con los métodos naturales de vida sana.
Según el criterio de térmico, no se diagnostican enfermedades, no se dan remedios y tampoco se cura. La acción salvadora se dirige a normalizar la digestión del enfermo y activar la función eliminadora de la piel, todo lo cual se conseguirá colocando el cuerpo en equilibrio térmico.

Investigaciones del estado de salud...

La doctrina térmica de salud no hace diagnósticos de enfermedades, sino solo una investigación del estado de salud.
Este se clasifica en congénito, agudo, crónico y en descomposición orgánica. Su real aporte fue que reemplazo el diagnostico anatómico por la investigación funcional. Es de gran provecho investigar el estado de salud orgánica a través del iris ya que este revela la constitución orgánica, el estado de pureza o impureza en la sangre o las congestiones o anemias que pueden afectar diversos órganos del cuerpo.

Uso de los agentes vitales...

Las personas desorientadas solo buscan “curas milagrosas”, cuando lo único que este sistema puede ofrecer es una “cura natural”. Y para alcanzar esta última solo deben utilizarse los medios vitales de la naturaleza, elementos sin los cuales el hombre no puede vivir; aire, luz, agua, sol, tierra y alimentación de frutas y vegetales, concepto hipocrático;” lo que da salud, cura la enfermedad”.
La prueba de estos elementos es evidente, así como una persona no puede vivir sin respirar, proporcionarle tóxicos y venenos, enfermara; privarla de frutas crudas, verduras o cortezas de los cereales será victima pronta de crueles enfermedades; tampoco podrá vivir sin agua, o sin recibir energías de la tierra y el sol. Los medios son siempre los mismos, solo varían en su aplicación.
Cuando en la naturaleza se conjugan los elementos, en una forma tal que crean un ambiente favorable, se producen verdaderas maravillas.
Si el ser humano se desenvuelve en la naturaleza y actúa a tono con las leyes naturales, conseguirá, por encontrarse en su medio ambiente, un resultado que no, por natural, es maravilloso; la salud plena.
Es al hombre que vive en el artificio de la civilización, al que la doctrina térmica de Manuel Lezaeta le enseña el uso adecuado de los agentes vitales con el fin de que conserve su salud y no enferme a pesar del ambiente en que se desenvuelve.

A través de...
• baños de agua fría , agua caliente,
• cataplasmas de barro y lodo, con el objetivo de desinflamar heridas y constricciones, para mantener calor y asegurar la fiebre curativa sobre la piel del vientre.
• Baños de asiento con agua fría.
• Baños de aire, luz y de sol.
• Clasificación de alimentos; dos grupos en alimentos que refrescan el aparato digestivo, alimentos que afiebran.
• Baños de vapor de agua, aplicación llamada lavado de sangre.

Algunas experiencias en su persona y sus hijos...

“En una ocasión su hijo Rafael de solo siete años de edad, se acerco a un caballo que pretendía montar, con tal mala suerte , que el caballo se movió bruscamente y puso su pata, con herradura y todo el peso, sobre el pie desnudo del niño ocasionando una dolorosa y profunda herida. De inmediato tomo a su hijo y puso el pie accidentado bajo el chorro de agua fría. Antes de cinco minutos el dolor se hizo más tolerable y al retirar después de dos horas el pie del agua, presentaba este un aspecto de real recuperación, sin dolor, sin sangre y con su herida limpia y de color rosada. En ocho días no se diferenciaba el pie herido.”

“Un día le avisaron que su hijo Manuel se encontraba en la asistencia pública y que lo habían recogido cerca de la línea del Ferrocarril de Santiago a Valparaíso. Fue de inmediato a rescatarlo, encontrándose con su hijo, de 25 años de edad, hecho una masa uniformé, especialmente la cabeza y la cara, a un punto que era difícil reconocerlo. Se había caído de su cabalgadura y quedo con su pie enredado en la montura, colgado sin poder safar del caballo que asustado corrió y arrastro el cuerpo a través de las líneas del Ferrocarril, su cabeza azoto contra cada obstáculo que encontró en el camino. En esta emergencia procedió, sin perdida de tiempo, a envolver el cuerpo del joven totalmente en barro dejando solo libre la nariz para respirar. Al cabo de una semana de este tratamiento las heridas habían cicatrizado, la piel se había rehecho, el pelo renovado y su hijo pasado un corto tiempo pudo volver a la normalidad.”

“Otra vez su hijo Rafael, ahora de 30 años, cayo gravemente enfermo. Tenia el brazo hinchado y el medico diagnostico erisipela. La pronta complicación del sistema ganglionar mostró claros síntomas de septicemia. Había fiebre termométrica y paralización de funciones tan importantes como la digestión y la orina. El caso era grave. La presión familiar para imponer el uso de antibióticos se hizo fuerte. Se hablo de responsabilidad en caso de muerte y se llego incluso a opinar que era necesario cortar el brazo para salvarle la vida. No obstante, la cordura se impuso, gracias a la firme determinación del afectado, triunfo el criterio natural que asegura que solo la naturaleza cura y que lo que no hace la naturaleza del individuo, no lo hace nada, ni nadie. Efectivamente, transcurridos 28 días, cuando el enfermo aparentaba estar más mal, se produjo la crisis curativa, reventando el brazo y comenzando una violenta eliminación que, en definitiva, seria lo que salvaría la vida. Así depuro también su organismo, boto mas de 10 litros de sustancias extrañas en un plazo no superior a un mes.”

Abriéndose camino en la opinión publica...

“Aunque en un comienzo encuentre el camino llano, en definitiva aquel que se interna en la enmarañada selva de los prejuicios, convencionalismos e intereses creados tendrá que emplear los golpes del machete para abrir una nueva senda...”

Así le sucedió a Manuel Lezaeta, mientras se siguió la huella trazada por el Padre Tadeo no tubo grandes problemas. Por el contrario, al llamado que en compañía de su esposa Raquel, hizo para perpetuar la memoria del Padre respondió generosa la sociedad chilena.
Fruto de este ayuda fue “El sanatorio Infantil Padre Tadeo” que logro funcionar por mas de tres años, pero por su atención gratuita para niños desamparados, solo pudo desarrollarse mientras los benefactores conservaron el entusiasmo inicial, después cuando ya no pagaron sus cuotas, debió cerrarse.
Apoyo encontró también, en un comienzo, en la sociedad naturista. Llego Lezaeta a ocupar el cargo de vice-presidente y director de la revista “natura” que editaba esa institución.
A medida que se probaban los nuevos descubrimientos sobre salud, fueron creciendo dificultades para su difusión. Así fue difundiendo sus ideas en conferencias publicas, exponiéndolas en libros, sosteniéndolas en polémicas con la prensa y defendiéndolas en los tribunales de Justicia.
No pudiendo dar sus conferencias en la Universidad, inexplicablemente cerrada para las ideas nuevas que representan una revolución. Busco Teatros de barrios y de provincias y allí hablo; en el Teatro O”Higgins de Santiago, el Teatro Esmeralda, el Cine Rex de Concepción” y publica su primer libro en 1927 “La Medicina al Alcance de Todos”
Cuando después de las polémicas bien intencionadas paso a los ataques, Manuel Lezaeta debió recordar que era abogado, sobre todo en los momentos que se le reprochaba por aconsejar a enfermos desahuciados. Decía; “Si un condenado a muerte por la justicia recurre a un abogado para salvar su vida ¿Por qué extrañar que a un condenado a muerte por la alta medicina recurra también a un abogado? En ambos casos sentía la obligación de prestar auxilio como lo demandaba su profesión.
En su época los litigios era algo nuevo en los estrados judiciales, sus colegas a los cuales recurrió buscando apoyo, siempre se encontraron desorientados, y tubo en definitiva, el mismo dar la orientación de sus defensas y redactar lo principal de sus escritos.

Crecen los ataques en su contra...

Averiguan y sancionan sus actividades...
Con el pretexto de averiguar la base de sus actividades, que hacia publicas y que cualquiera de sus oyente conocía, la autoridad sanitaria allano los hoteles en que se alojaba, presiono a los propietarios de los lugares en donde dictaba sus charlas y se querello en su contra acusándolo de “ejercicio ilegal de la medicina”.
Al parecer con sus éxitos puso el dedo en la llaga a los intereses afectados y reaccionaron, al estilo de los peores tiempos de la inquisición, intentando acallar su pensamiento con medidas policiales. Efectivamente después de un corto proceso en que, en forma unilateral y sin oírlo siquiera, se instruyo a la autoridad sanitaria. Se prohibió la circulación de sus libros sobre medicina natural por considerarlos “tendenciosos y perjudiciales y que inducen a practicas contrarias a la salud publica”. Se le peno, además, con una fuerte multa por cada ejemplar que se encontrase a la venta en el comercio.
En repetidas ocasiones se allano su domicilio particular por orden de la autoridad sanitaria, con el pretexto de observar si el señor Lezaeta ejercía la medicina. Desplegaban sus esfuerzos a cualquier hora del día o de la noche, auxiliados por la fuerza pública y autorizada para actuar con el desarrajamiento si lo consideraban necesario. En la práctica todo un despliegue policial, digno del más alto delincuente. Todo este vejamen publico por considerar como justo acoger a personas que acudían hasta su casa por un consejo de salud.
Se le ataco con odio, y no en el campo de las ideas sino en el terreno personal, usando procedimientos poco nobles que demostraron que sus adversarios no seguía una conducta propia de hombres de honor, como ejemplo, cuando la Corte de Apelaciones de Santiago en uno de los tantos procesos por el “ejercicio ilegal de la medicina”, el abogado querellante intento impresionar a los jueces y cargar la causa hacia su favor , presentando una querella por daños y perjuicios que su defendido, un tal Arancibia, estimaba que se le había perjudicado con un tratamiento que Lezaeta le había preescrito y a causa del cual le habían amputado una pierna. Se dejaba así la impresión al tribunal que, el tal señor Lezaeta era peligroso y dañino para la sociedad y que desarrollaba actividades delictuosas y había que sancionar en aras del bien público.
De inmediato su abogado Luís Valencia Courbis pidió que se suspendiera la causa para imponerse de los nuevos antecedentes allegados que, no tenían ninguna relación con la materia del litigio. La suspensión fue concedida hasta la próxima audiencia del tribunal.
Lezaeta recordó a un enfermo de una pierna del hospital de la calera, pero, recordaba que había mejorado y, de tal modo, que hasta había recibido sus agradecimientos. Tenia que existir algún testimonio escrito, ya que guardaba las cartas interesantes que recibía; y encontró una carta con remitente de la calera. Eran unos agradecimientos de una persona cuya herida en un pie había evolucionado hasta la gangrena por causa de su deficiente estado de salud general y por el prolongado tratamiento de tóxicos y drogas. Relataba también que tratada aquella herida con las aplicaciones naturales, recomendadas por Lezaeta, se alivio a tal punto, que pudo abandonar el hospital e irse a su domicilio, donde logro caminar y en pocas semanas hacer una vida normal. Después de amplias frases de agradecimientos por la curación obtenida, terminaba firmándola un tal Arancibia.
Con esto el llamado” caso Arancibia” su abogado defensor mostró la oratoria al tribunal, escrito de puño y letra del acusador, haciendo notar que si posteriormente el la salud del señor Arancibia había recaído, fue por causa de sus propios desarreglos de vida, era de su exclusiva responsabilidad, y que si en tal evento, no recurrió al tratamiento que lo había curado antes y en cambio se había sometido a una amputación de la pierna enferma, la culpa, de haberla recaería sobre si mismo y sobre aquel que corto la pierna.
La justicia a través de ese testimonio, absolvió a Lezaeta.

En otra ocasión, en que la autoridad sanitaria cayó con mucha mas fuerza encima de Lezaeta. Cuando todo parecía perdido, los amigos y las influencias ya no lo acompañaban, la prensa se cerraba a toda información que no fuese oficial y el público se deleitaba en el espectáculo, indeciso de tomar partido. Se mantuvo estoico, con una estatura moral en la que solía repetir; las grandes causas, tiene grandes defensores.
A pesar de la avalancha que se venia encima, pudo distinguir la figura de un hombre; Don Carlos Alberto Novoa.
Don Carlos sufrió un doloroso artrismo que lo mantuvo postrado en cama por mas de dos años, y a través del régimen de salud de Lezaeta, recobro su salud al punto de poder reintegrarse a la vida normal de trabajo. Y en el encontró un gran defensor a su causa de salud.
Don Carlos ocupaba la alta Magistratura de Presidente de la Corte Suprema de Justicia. Una sola insinuación basto.
Tres horas después de la sentencia, sonó el teléfono de la familia Lezaeta, atendiendo su hijo y reconociendo la voz de Don Carlos, quien con voz autoritaria le daba la noticia.
-Ve y dile a tu padre que ganamos.
Gracias a su intervención, pudo imponerse, una vez mas, el derecho libre de pensar en materia de salud.

Un día fue llamado al domicilio de un caballero que estaba moribundo y que, según insistieron, deseaba hablar con el urgentemente. Lezaeta estaba seguro que necesitaban un consejo de salud e iba dispuesto a ayudar al enfermo. Al comienzo todo era normal, el cuadro de siempre, una familia angustiada y un enfermo en cama, y remedios por doquier. Solo cuando el enfermo tomo su mano, lo miro suplicante, comprendió el momento que vivía.
-Don Manuel ¿no me reconoce?- dijo el enfermo.
-cuenta Lezaeta- su corazón se estremeció y diferentes emociones lo embargaron en ese momento. Tenia ante si, al abogado patrocinante de la querella lanzada en su contra en el “caso Arancibia”, quien permaneció mudo de la emoción.
-lo he hecho llamar para pedir que me perdone –agrego- porque, en esta hora, pesa sobre mi conciencia esa causa de Arancibia que patrocine y que era injusta, con la exclusiva intención de impresionar a la justicia para que aplicara una sanción ejemplar y que callase la voz disonante de usted que tanto perjudica los intereses de la medicina.
Lezaeta movió su cabeza aceptando, para dar tranquilidad a esa persona acongojada.
Para uno llego la justicia, para otro todo quedo hecho.


Logros personales...

• El más notable de todos sus logros fue su propia curación. Pudo como Kuhne decir “Me he salvado a mi mismo”, con lo que a su vez se hizo realidad el concepto biblico “Medice cura te ipsum” (medico cúrate a ti mismo). Después de estar desahuciado a los 20 años consiguió prolongar su vida en salud hasta el filo de los 80 años.
• Obtuvo un original y envidiable titulo de medico otorgado por los propios ex –enfermos que el sano. Con fecha 4 de junio de 1942 y dice así; “En el día de su onomástico, rendimos al señor Manuel Lezaeta Acharan el homenaje de nuestro aprecio personal y de la gratitud que le debemos por los beneficios de salud obtenidos por sus tratamientos y aplicaciones naturistas. Los éxitos de estas aplicaciones nos autorizan para considerarlo nuestro medico eminente”.
• Actuó como conferencista, publico sus teorías de salud en la prensa nacional como en revistas extranjeras; como escritor consiguió una amplia difusión de sus libros en hispano-américa y traducción a varios idiomas; y como abogado obtuvo el reconocimiento judicial del derecho a opinar libremente sobre salud y buscarla por el camino que el individuo crea mas conveniente.
• Se creo “La Asociación Cultores de Vida Natural” que tiene personalidad judirica y mantiene hogares de vida natural en Chile, México y Panamá. Y con la “Cooperativa de Servicios Villa de Vida Natural Manuel Lezaeta Acharan” donde se practican las practicas naturistas, en “Villa de Vida Natural” de Tomas Moro 261, Las Condes, Santiago Chile. (*funcionamiento actual hasta año 2009)
• Participo el año 1947 en “Goleen Jubilee Congreso” en New York. Presento su trabajó” selecciones de pensamientos”, fue elogiosamente comentado por la prensa norteamericana.
• Obtuvo jurisprudencia favorable en los Tribunales de Justicia de Chile, que significa reconocimiento para sus principios fundamentales sobre salud y tiene fuerza de cosa juzgada para la libre circulación de sus libros y el ejercicio de las actividades naturistas
• Los fundamentos de la Doctrina Térmica son reconocidos por el “Primer Congreso Internacional de Artes Curativas Naturales” el año 1961 en Barcelona, España. Entre sus acuerdos se estableció lo siguiente; ratificar como principio básicos del arte de curar 1) que el cuerpo es un solo órgano y tiene una sola función; la vida; 2) que no hay enfermedades, sino enfermos; 3) que solo la naturaleza cura.

Sus últimos días...

Las experiencias y enseñanzas que realizo, las comenzó en su propio cuerpo. Su enfermedad dejo huellas en su salud y gracias a las bondades del sistema natural que practico y difundió con perseverancia pudo extender su vida hasta los 79 años de edad. Vivió sano, disfrutando de una energía envidiable. Ningún impedimento físico lo afecto y se mantuvo siempre en permanente actividad, solo busco reposo 10 días antes de su muerte, la que no solo presintió sino que pronostico como consecuencia lógica del agotamiento de su organismo.
Explico claramente a familiares y amigos, porque su vitalidad se consumía. Sincero hasta el fin, uso como único recurso, los baños genitales y las cataplasmas de barro para combatir la fiebre gastro-intestinal, logrando con ello buenos beneficios para enfrentar una muerte natural.
Sin sufrir ningún dolor, sin agonía, con mente lucida, satisfecho con su labor realizada durante toda su vida, orgulloso de dirigir su tratamiento en que no hubo intervención extraña, busco su cama, al comprobar que sus riñones ya no funcionaban, busco posición cómoda y después de despedirse con una mirada en su hijo y pedir que rezaran por su alma, se durmió para siempre.

5 comentarios:

  1. REALMENTE ESTA HISTORIA DE VIDA DE TAN GRANDE PERSONA QUE FUE ACHARAN, FUE MUY BIEN NARRADA Y REALMENTE CREO DEBEMOS SEGUIR SUS PASOS

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  2. Muchas gracias por este resumen de conceptos de la filosofia del Gran Maestro Acharán. Desde Brasil, pretendo comunicar y expandir estos conocimientos de vida. Agradecida. Muy buena información.

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  3. no puedo describir en palabras la opinión del libro,lo siento cualquier cosa seria mediocre; cuando este a su altura y la encuentre os la comunicaré

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  4. no puedo describir en palabras la opinión del libro,lo siento cualquier cosa seria mediocre; cuando este a su altura y la encuentre os la comunicaré

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